|
Ha pasado algo de tiempo desde el ultimo post, he andado metido hasta la nariz en el trabajo, pero ya encontre la forma de sacudirme un poco de aquello que me tenia maniatado para escribir. A raiz de lo que ipatzi escribio, me regrsaron las ganas de meterme en las letras de nuevo, y curiosamente ocurrio cuando estaba escuchando piano, asi que no pude hacer mas que dejarme poseer y poner esa pequeña fusion en marcha. Sonata Pongo mis manos en la textura marfil del piano, siento su rugosidad y el fino peso de la música de siglos, cayendo con fina soltura en un instrumento tan inmenso, el deseo de poder y lujuria que provoca la melodía acompasada por finas cuerdas siendo tensadas por titiriteros de marfil, acústica, sinfónica, métrica, perfectamente combinadas, unidas en si mismas para crear algo mas, ininteligiblemente perfecto y erótico, complicado como el movimiento de un amante, además de animal y salvaje como su instinto. La música es una pasión, me hace sentirme viva, perfecta, me hace olvidarme de todo lo que me rodea, me sume en un sueño purpura donde mi cuerpo adquiere una sensibilidad perfecta, me hago consiente de cada célula de cada partícula, de los pequeños cambios de presión y del calor de mis labios subiendo lentamente como una nota sostenida, empapando mis piernas, haciendo vibrar mis pezones con la resonancia de las cuerdas, es delicioso, hacerle el amor a la música, sentirla envolverme, amarme como ningún hombre puede hacerlo.  |